Observar como mea el pene de Günter Brus sobre una herida sangrante en su pierna, ocasionada por el mismo, en una filmación de una de sus perfomances, donde las acciones son verdaderas action painting y no lo que hacían por Norteamérica en los 50, Pollock y cia. con pinceles o botes de pintura desparramando colores sobre una tela...
Brus también, pero se lo desparramaba todo por encima, primero pintura y después lo que fuera, incluso sus propias escreciones, rojas o marrones, lo que fueses... Alto riesgo, demasiado, incluso para su propia vida. A partir de aquellas últimas actuaciones Brus estuvo a punto de suicidarse.
Empezó sus acciones contundentes a medios y finales de los 60. Primero implicándose directamente en el proceso de pintar (motrocidad, énfasis y ruptura de clixés en incio, desarollo y final de las obras, también en la contemplación in situ y posterior visualización...) Todas estas etapas, incluso otras primeras en su trayectoria y la última, más calmada, en teoría, se muestran hasta el 8 de enero en el MACBA.

Hacía años que deseaba ver de cerca su obra. Sabía que eran conocidas, pero extremas y difíciles de digerir, propuestas junto a la de los accionistas vieneses de finales de los 60 (A der belle Wahnsinn, 1968) Conocía menos su última producción, la producida especialmente desde los 80 hasta ahora, donde abandonaba sus propuestas físicas radicales para, según he visto, comprobar como las acciones (incisiones y perversiones) realizadas en/con su cuerpo en esta etapa más conocida y efectista, volvían a accionarse en materiales externos. La acción, la radicalidad plástica traspasaba a otros medios y realzaba la letra, la palabra... Obras que personalmente me han interesado pues en los últimos dos años he incrementado la plasticidad de mis obras con la mezcla en muchas de ellas también de letras y palabras, en mi caso con intencionalidad confusa en Brus he observado que en la mayoría de ocasiones con una intencionalidad clara de denuncia, de acoso, de derribo...
Según el mismo: El dibujo y la escritura merecen la misma consideración en mi obra...
Pero empezó a mezclar dibujo y escritura cuando recibió el encargo de documentar su obra. Así escribió textos espontáneamente al mismo tiempo que realizaba dibujos sobre sus acciones. Lo plasmó en su libro Irrwisch (1971).
Continuó (continúa) su relación, su interiorización-exteriorización con lo obsceno, lo irreal, lo mágico, la incisión, la erosión hacia los contextos sociales y de opresión, contra los poderes públicos, la Iglesia... Confronta adrede con la norma-la rebelión, belleza-crueldad, orden-desorden. Revertir entre los contrastes éticos y estéticos, rebuscando-revisitando a veces con movimientos anteriores...En Brus se observa de nuevo, de lejos y de cerca a Ensor, Füssli, Blake...
Miro ahora mis últimas obras:
Hay que seguir así... ¿Hemos de seguir así?

Toni Cortadella, 2005, pintura s/papeL.
(No es casual que en la mirada se encuentren encuentros atravesados y dolientes, desencajados por el pensamiento jabón. Y la mirada.)